El Sueño
Después de la Tempestad, llega la calma.
Después del excesivo e irreflexivo día de trabajo, llega la música, el pensamiento, la postura cómoda y elegida y a volar...
Vuelo por los campos a vista de águila y los veo, extensos, amarillos y verdes debajo de mí. Aprovecho las masas de aire para deslizarme dentro del mismo cielo que tú observas de vez en cuando y que yo necesito para sobrevivir.
Y te veo, pero tu a mi no. Es una sensación que en ocasiones me gusta. A veces, te observo desde ese punto en el que tú no imaginarías tan siquiera que estoy y pongo mi mente en blanco y ese blanco, eres tú.
Y el tiempo vuela... como yo sobre esos campos, como quien no quiere hacerlo; me pasa rozando como una tangente a un círculo, y cuando me quiero dar cuenta han pasado tantos meses que seguro, habrás envejecido... como yo.
Sé que los sentimientos no envejecen, lo sé porque los tengo; mutan, se transforman porque están vivos y la vida siempre se transforma y transforma lo que tiene a su alrededor. Por eso, de vez en cuando, cambio mi forma por la de un águila voladora buscando verte...
- Publicado: 28.11.2006 GMT
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