A B.G.B
Hace más de cuatro años que cruzamos las primeras palabras a través de un teléfono, y en aquel momento, sin conocerte, sin ponerte cara aún, tu voz me pareció conocida y confiable. Era el preludio de lo que vendría más tarde sin que ningun@ de l@s dos lo supiéramos entonces.
Comenzaron las risas, las palabras no claras para nadie excepto para nosotr@s, el entendimiento con una sóla mirada, las perspectivas encontradas en el mismo camino a pesar de venir de distintas carreteras vitales y la cara de asombro al comprobar lo fácil que puede llegar a entenderse con alguien a fuerza de no encontrarlo y a pesar de haber estado buscándolo siempre .
Empezó entonces un acuerdo tácito y para nada planeado: vamos a complementarnos. Si tu caes, yo te doy mi mano y más tarde (siempre llega) caigo yo y tu mano poderosa me levanta. Si tu voz tiene un timbre que conozco, llega la pregunta y después el desahogo y viceversa.
Nunca he pedido que fueras igual que yo porque no es necesario. A pesar, ya sabes, de ser las dos caras de la misma moneda algo más que eso nos mantiene unid@s a lo largo del recorrido. Al amigo no le busques perfecto, búscale amigo.
No sé cuándo acabará, ni siquiera sé si lo hará algún día pero si sucediera seguirías significando para mí lo mismo que ahora: ni en mis mejores sueños un amigo hubiera sido así de perfecto.
Este es un mensaje de felicitación por tu cumpleaños,
de salmón a salmón.
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